RecursosGuía maestra

Entregabilidad: por qué tus emails no llegan.

Tener una tasa de entrega del 99% no significa nada si la mitad de esos emails aterriza en la pestaña de spam. Esta guía explica el recorrido completo de un email, quién decide si entra al buzón y qué puedes cambiar tú para que entre.

20 %

Apertura mínima sana

0,1 %

Techo de quejas de spam

180

Días para volverse trampa

Qué vas a encontrar

Nueve capítulos, del diagnóstico a la práctica.

Puedes leerla de arriba abajo o saltar al capítulo que te esté doliendo. Si solo tienes cinco minutos, ve directo al checklist del final.

01 · El punto de partida

Entregado no es lo mismo que leído.

Cuando tu plataforma te dice que has alcanzado un 99% de entrega, está midiendo algo muy concreto: cuántos emails fueron aceptados por el servidor del destinatario. No te dice dónde acabaron una vez dentro. Y ahí está la trampa, porque un email que va a la carpeta de spam cuenta como entregado.

La métrica que importa no es la entrega, es la colocación en bandeja de entrada: qué porcentaje de tus envíos aparece donde la persona realmente mira. Puedes tener un 99% de entrega y un 60% de colocación, y en ese caso cuatro de cada diez emails que pagas por enviar no existen para tu lista.

El problema es que casi ninguna plataforma te muestra esa cifra directamente. Hay que deducirla, y en el capítulo cinco explicamos cómo. Antes conviene entender el camino que recorre un email desde que pulsas enviar, porque cada etapa tiene su propia forma de fallar.

Dos métricas, una diferencia

Tasa de entrega99 %

El servidor lo aceptó. Nada más.

Colocación en bandeja62 %

Lo que de verdad pudo leerse.

Cifras de ejemplo para ilustrar la diferencia entre ambas métricas.

02 · El mapa completo

Las seis etapas que recorre tu email.

De cada etapa se cae una parte de tus envíos. Saber en cuál se te está cayendo a ti es la mitad del diagnóstico.

01

01Construyes la lista

Todo empieza aquí, y aquí se cometen los errores más caros. Una lista comprada, importada de una feria o recopilada sin permiso explícito arrastra direcciones inválidas y trampas de spam que te penalizarán durante meses. La calidad de este paso condiciona todos los siguientes.

Doble confirmaciónCAPTCHA en el formularioConsentimiento registrado
02

02Pulsas enviar

Tu plataforma no intenta enviar todo lo que le das. Antes descarta las direcciones que han retirado su consentimiento, las que se dieron de baja y las que marcó como problemáticas en envíos anteriores. Se llama supresión y, aunque duela ver la cifra bajar, te está protegiendo.

03

03El servidor acepta o rechaza

De lo que sale, la mayoría es aceptada por el servidor del destinatario. El resto rebota, y el tipo de rebote dice mucho de tu lista: los rebotes duros señalan direcciones que no existen; los blandos, un problema temporal o un salto brusco de volumen. El siguiente capítulo los desmenuza.

04

04Bandeja de entrada… o spam

Este es el paso invisible y el que de verdad decide si tu trabajo sirve para algo. El email ya fue aceptado, pero ahora el filtro decide dónde ponerlo: bandeja principal, pestaña de promociones, carpeta de spam, o directamente bloqueado. Ninguna plataforma de envío te informa de esta decisión.

Un email en spam cuenta como entregado en tus informes. Por eso una métrica de entrega alta puede convivir con resultados malísimos.

05

05Se abre o se ignora

La apertura se mide con una imagen diminuta e invisible incrustada en el mensaje: cuando el cliente de correo la carga, tu plataforma sabe que alguien lo abrió. Es un método imperfecto —quien bloquea imágenes no cuenta, y las protecciones de privacidad de Apple inflan la cifra— pero sigue siendo la señal más usada.

06

06La persona hace algo

Y lo que hace vuelve al filtro como información. Un clic, una respuesta o un reenvío te suben la reputación. Una baja te resta un contacto pero apenas te penaliza. Una marca de spam, en cambio, es el peor resultado posible: si alguien no encuentra el enlace para darse de baja, te marcará como spam, así que ponérselo fácil te protege.

03 · Diagnóstico

Dos rebotes que significan cosas muy distintas.

Rebote duro

La dirección no existe o es inválida. Es permanente: por más veces que lo intentes, ese email nunca llegará.

Qué te está diciendo

  • Tu lista no está limpia
  • Hay direcciones con errores tipográficos
  • Puede que compraras o importaras contactos

Qué hacer: valida la lista con una herramienta de verificación y elimina de inmediato lo que rebote en duro.

Rebote blando

Problema temporal. La dirección existe, pero algo impidió la entrega en ese momento concreto.

Qué te está diciendo

  • Subiste el volumen de golpe
  • Envías demasiado para el nivel de interacción que tienes
  • El buzón está lleno o el servidor caído

Qué hacer: sube el volumen de forma gradual. Si una dirección rebota en blando varias veces seguidas, trátala como dura.

El tercer peligro: las trampas de spam

Son direcciones que nadie lee, creadas o reclamadas por los proveedores de correo justamente para pillar a quien envía sin permiso. Hay dos tipos y ambos son graves. Las trampas nuevas son cuentas que nunca han pertenecido a una persona: si están en tu lista, es que alguien te las metió con un robot o compraste datos. Las trampas recicladas eran direcciones reales que el proveedor recuperó tras unos seis meses de inactividad: si las tienes, es que no limpias tu lista. Golpear trampas de forma repetida es una de las cosas que más daño hace a tu reputación, y no aparece en ningún informe: solo notas que tus emails dejan de llegar.

04 · Los tres actores

Quién decide si llegas al buzón.

Tú solo controlas el primer eslabón. Entender qué busca cada actor te dice dónde merece la pena esforzarse.

Actor 01

Quien envía

Tú, tu plataforma de email y, en el mismo grupo, los spammers. Los filtros no os distinguen por intención sino por comportamiento, y ese es el problema: si te comportas como un spammer sin querer, te tratan como tal.

Tu margen de acción: total. Es el único eslabón que controlas.

Actor 02

Los porteros

Gmail, Outlook, Yahoo y los proveedores más pequeños, más los sistemas antispam corporativos y las organizaciones que mantienen listas negras. Si consigues entrar en Gmail y Outlook, el resto normalmente viene detrás.

Tu margen de acción: indirecto. Solo puedes darles buenas señales.

Actor 03

Quien recibe

Tu suscriptor, y el juez final. Cada vez que abre, hace clic, responde o te marca como spam está votando, y los porteros cuentan esos votos para decidir dónde poner tu próximo email.

Tu margen de acción: el contenido. Escribe algo que merezca abrirse.

05 · Cómo te frenan

Las cuatro armas de los proveedores de correo.

Van de menos a más grave. Las dos primeras se corrigen solas; las dos últimas exigen negociar con un tercero.

Leve · se recupera solo

Límite de envío

Cada proveedor te asigna un volumen razonable según tu histórico. Al superarlo, todo lo que envíes después rebota en blando hasta que el contador se reinicia. Si mandas dos veces por semana, tu límite será semanal; si mandas a diario, diario.

Solución: si preparas una campaña grande —un lanzamiento, Black Friday— empieza a subir el volumen de forma gradual con treinta días de antelación. Nunca de golpe.

Silencioso · el más común

Desvío a spam

El proveedor acepta tu email y lo manda directo a la carpeta de spam. Es el castigo más frecuente y el más difícil de detectar, porque tus informes lo cuentan como entregado y nadie te avisa.

Para descubrirlo, saca un informe de aperturas y clics separado por proveedor. Si las aperturas de Gmail caen en picado mientras Outlook sigue igual, tienes un problema con Gmail y no con tu contenido.

Solución: darte de alta en Google Postmaster Tools para ver tu reputación real, y revisar la interacción por proveedor cada mes.

Grave · días o semanas

Bloqueo

No puedes enviar nada a ese proveedor. Ocurre tras acumular demasiadas quejas de spam o demasiados rebotes duros. Suele durar entre dos días y una semana, aunque puede prolongarse.

Solución: con los proveedores grandes hay que contactar y demostrar que has cambiado de hábitos: lista reducida, segmentada y con mejor interacción. Prevenir es infinitamente más barato.

Crítico · prioridad absoluta

Lista negra

Tu IP entra en un registro público de malas prácticas que consultan todos los proveedores grandes. Deja de ser un problema con un proveedor y pasa a serlo con todos a la vez. No caduca: hay que solicitar la salida y que te la concedan.

Solución: si estás en una, déjalo todo y ocúpate de esto. Ninguna campaña tiene sentido mientras siga activa.

06 · El marcador

Señales que te suben y señales que te hunden.

Para un filtro no hay grises: cada interacción con tu email es un punto a favor o en contra. Minimiza la columna roja y maximiza la verde.

Te suben

+++

Te añaden a contactos

La señal más potente que existe. Ocurre poco, así que pídelo abiertamente en el cuerpo del email antes de una campaña importante.

+++

Te responden

Interacción real y bidireccional. Además, los filtros penalizan que no se pueda responder a un remitente: evita las direcciones de tipo «no-reply».

++

Reenvían tu email

Nadie reenvía spam. Es una recomendación implícita.

++

Lo marcan como favorito

Señal clara de que tu contenido interesa de verdad.

+

Aperturas y clics sanos

El sostén de tu reputación en el día a día. Sin esto, lo demás no compensa.

Te hunden

- - -

Trampas de spam

Lo peor que puedes hacerle a tu reputación, y encima invisible en los informes.

- - -

Quejas de spam

Tolerancia casi nula. Mantente por debajo del 0,1% y trátalo como una línea roja, no como un objetivo.

- -

Rebotes, duros y blandos

Los duros delatan una lista sucia; los blandos, un volumen errático.

-

Borrado sin abrir

El proveedor lo ve, y lo interpreta como que tu contenido no interesa. No es tan grave como una queja, pero resta.

Bajas: casi neutras

Pierdes un contacto, pero los proveedores entienden que las preferencias cambian. Mil veces mejor una baja que una queja de spam.

Tu tasa de apertura, en cinco tramos

La apertura no es una métrica de vanidad: por debajo de cierto umbral, los proveedores empiezan a desviarte a spam. Este es el mapa.

25 %+
Excelente. Sin problemas de entrega.
20-24 %
Sano. Es el mínimo al que apuntar.
15-19 %
Problemas ocasionales de entrega.
10-14 %
Muchos problemas. Toca trabajar.
<10 %
Fallo de base: lista, contenido o ambos.

07 · Tu historial

Dos reputaciones que se calculan por separado.

Te abre la puerta del servidor

Reputación de IP

Va ligada a la dirección desde la que salen tus emails, no a tu marca. Puedes tener una IP dedicada, solo tuya, o compartir una bolsa de IP con otros remitentes.

IP dedicada

Toda la responsabilidad es tuya: si haces las cosas bien, ventaja; si te equivocas, el golpe es más fuerte y cuesta más recuperarse. Tiene sentido con volúmenes altos y constantes.

IP compartida

Los errores ajenos te afectan, pero también te beneficia el volumen conjunto: para un remitente pequeño es difícil generar por sí solo el tráfico que da buena reputación. Para la mayoría de negocios, la opción correcta.

Te abre la puerta del buzón

Reputación de dominio

Esta sí va contigo. Te sigue aunque cambies de IP o de plataforma de envío, lo cual es una gran noticia si llevas años haciéndolo bien, y un lastre si no.

Se construye con el tipo de remitente que eres: si segmentas, si escribes a cuentas inactivas, si bajas la frecuencia con quien no te lee. Tu sector también cuenta: con banca y finanzas los filtros son más severos que con comercio o viajes.

Es normal oscilar entre reputación buena y media. Si vas a escribir a un segmento poco activo, prepárate para bajar un poco: forma parte del oficio.

Antes de nada: demuestra que eres tú

Sin autenticación configurada, cualquiera puede enviar correo en tu nombre y los proveedores desconfían por defecto. Son tres registros que se añaden una vez en tu dominio y se olvidan. Si solo vas a hacer una cosa técnica de toda esta guía, que sea esta.

SPF

Quién puede enviar por ti

Una lista pública de los servidores autorizados a mandar correo con tu dominio. Si el envío viene de otro sitio, sospechan.

DKIM

La firma del mensaje

Una firma criptográfica que viaja en cada email y garantiza que nadie lo manipuló en el camino.

DMARC

Qué hacer si algo falla

Tu instrucción al proveedor cuando un email no pasa las comprobaciones anteriores, y los informes de quién lo intenta. Gmail y Yahoo ya lo exigen a quien envía en volumen.

08 · La palanca más potente

Segmenta por interacción, no por buena intención.

Si solo aplicas una cosa de toda la guía, que sea esta tabla. Divide tu lista por cuánto interactúa cada grupo y ajusta la frecuencia a cada uno.

Sin consentimiento

0

emails por semana

Nunca, bajo ninguna circunstancia. Además de dañar tu reputación, es ilegal.

Nuevos · menos de 30 días

1-3

emails por semana

El momento de mayor atención. Monta una secuencia de bienvenida en vez de meterlos en la lista general.

Pasivos · 31-90 días sin abrir

≤1

email por semana

Todavía recuperables. Deberían ser menos del 2% de tu lista; si son más, revisa de dónde vienen.

Activos · abren o hacen clic

Máx.

tu frecuencia más alta

Tu motor. Una lista sana tiene al menos un 40% aquí; por encima del 65% vas sobrada.

Enfriándose · 91-180 días

1-2

emails por semana

Se están desconectando, probablemente por contenido repetitivo. Baja la frecuencia y cambia el enfoque: mandar más no los recupera.

Perdidos · más de 180 días

0

emails por semana

A partir de 180 días los proveedores empiezan a reclamar direcciones abandonadas: pueden ser trampas. Campaña de recuperación o fuera.

Inactivos · nunca abrieron

0

emails por semana

Más de 90 días y ni una apertura. No aportan ingresos y arrastran todas tus métricas. Elimínalos.

El efecto secundario

Quitar inactivos sube tus tasas de apertura y clic de forma automática, sin escribir un email mejor. Tu lista será más pequeña y valdrá más.

09 · A la práctica

Qué evitar y qué hacer, en una página.

Nunca

Comprar, alquilar o extraer direcciones

No sabes lo que compras, arrastra trampas y además incumple el RGPD.

Escribir a quien no lo pidió

Genera quejas de spam, y las quejas son lo que más rápido te hunde.

Enviar a direcciones inactivas

No generan ingresos y estropean tus métricas. Corta a los 180 días sin interacción.

Usar lenguaje de spam

Mayúsculas, exclamaciones en cadena y «¡oferta exclusiva!». No gusta a los filtros ni a las personas.

Escribir a buzones de grupo

Direcciones tipo info@ o ventas@. Los filtros quieren personas, y cualquiera del grupo puede marcarte como spam. En listas de consumidor es poco frecuente, así que no es la prioridad.

Siempre

Configura SPF, DKIM y DMARC

Se hace una vez. Sin esto, lo demás da igual.

Usa doble confirmación al suscribir

Con CAPTCHA en el formulario. Un alta memorable reduce las quejas de spam después.

Regístrate en Google Postmaster

Y en Yahoo Feedback y Microsoft SNDS. Es la única ventana a tu reputación real.

Pon la baja fácil de encontrar

Parece contraintuitivo, pero la alternativa es que te marquen como spam. Y eso cuesta mucho más.

Revisa tus informes por proveedor

Rebotes y quejas separados por Gmail, Outlook y Yahoo. Es tu detector de desvíos a spam.

Cuida la proporción texto-imagen

Alrededor de 60:40 a favor del texto, y el email por debajo de 100 KB.

Personaliza más allá del nombre

Comportamiento, compras, preferencias. Más interacción es mejor reputación y más ingresos.

Comprueba cómo se ve tu email

En móvil, escritorio y los clientes principales. Un email roto no se lee y genera quejas.

Por dónde empezar

Si solo puedes hacer tres cosas este mes.

Con estas tres se resuelve la mayoría de los problemas de entregabilidad que nos encontramos. El resto de la guía es para afinar cuando ya las tienes hechas.

01

Autentica tu dominio

Configura SPF, DKIM y DMARC. Se hace una sola vez y es lo que separa a un remitente legítimo de un sospechoso.

02

Limpia lo que no se lee

Saca de tu lista a quien no ha abierto nada en más de 180 días. Tus métricas suben solas y evitas trampas de spam.

03

Segmenta por interacción

Crea los siete segmentos de la tabla anterior y ajusta la frecuencia de cada uno. Es la palanca de mayor efecto.

¿Prefieres que lo revisemos nosotros? La auditoría de sistema mira estos tres puntos y otros veinte más.

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